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9 diciembre, 2010

¿Por qué se hacer llamar líder y es un simple jefe?

Por carisma o liderazgo, la RAE (Real Academia de la Lengua Española) deduce dos conceptos. Por un lado,  la especial capacidad de algunas personas por atraer o fascinar. Y por otro, don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad. En mi opinión, el carisma es una cualidad adicional más del ser humano. Se nace con ello o bien se va desarrollando con el paso de tiempo, pero en ningún caso se otorga.

El término carisma, a pesar de estar de actualidad, se remonta a tiempos atrás. Ya en el Antiguo Testamento Griego aparecen dos variantes en Sirácida (Si 7,33 Sinaiticus; 38,30 Vaticanus). En nuestra lengua, carisma, es la transcripción de la palabra griega jarisma. Se trata de un sustantivo derivado del verbo jarízomai, que significa mostrarse amable y generoso, regalar algo. El sufijo -ma indica el producto de la acción. Así pues, járisma significa “don generoso”, “regalo”. Un papiro antiguo utiliza este término para designar los regalos ofrecidos a los marineros. Existe un parentesco entre járisma y el nombre griego de la gracia”, járis.

Se trata de la habilidad de captar la atención de los demás, de inspirar confianza y buen karma. Es idóneo que un líder o jefe esté dotado de carisma, puesto que es capaz de congregar y ser seguido por mucha gente. El carisma de una persona ayuda a que el resto lo vea y escuche desde una perspectiva favorable y positiva. Un claro ejemplo de persona carismática es el difunto PAPA Juan Pablo II. Transmitía sencillez y buenas vibraciones. Como cualquier líder, en este caso líder de la Iglesia Católica a nivel mundial, debía encaminar a todos los seguidores (cristianos) por el buen camino. En mi opinión, lo logró a la perfección. Poseía todas las cualidades que definen a un individuo carismático: humilde, tranquilo y relajado, seguro en sí mismo, comunicación a través del lenguaje corporal, hacer sentir bien a la gente… En definitiva logró la admiración del mundo entero.

A lo largo de los años se ha deducido que un líder se nace o bien se hace con el transcurso de la vida. Atrás quedaron teorías como la del gran hombre de principios del siglo XX, que afirmaba que los grandes líderes nacían no se hacían. Ya en 1948 R.M Stodgeill concluyó que esta teoría no existe, que las características del líder vienen determinadas por una situación específica. Yo apoyo a Stodgeill. Creo que se puede nacer con el don de liderar o bien ir desarrollándolo con el paso de los años. Pero, por su parte, un director o gran director jamás nacerá como tal. Éste será nombrado por alguien en un momento determinado para una situación determinada.  La principal diferencia que veo es que un director no tiene porque ser un líder. Seguramente sea mejor que el director sea además líder, ya que mejoraría la productividad de la empresa. Los contrastes más notorios entre un y otro vienen dadas por el trato que otorgan a la gente, a sus seguidores, empleados, etc. Un líder va más allá de las obligaciones, se compromete a que los demás vayan por el camino correcto; en cambio, el director muchas veces no siente ese compromiso. “Muchas personas consideran que el líder de la organización es el jefe, y eso no siempre es cierto por ejemplo: un jefe existe por la autoridad y un líder por la buena voluntad, un jefe considera la autoridad como un privilegio de mando y un líder considera la autoridad como un privilegio de servicio, un jefe inspira miedo y un líder confianza, un jefe sabe como se hacen las cosas y un líder enseña como se hacen las cosas, un jefe llega a tiempo mientras que un líder llega antes, un jefe asigna tareas y un líder da el ejemplo” afirma  Daniel Martínez de la Peña.

En definitiva, lo ideal para una empresa es un director que a su vez sea líder tanto a nivel de rentabilidad y beneficios de la empresa como a nivel humano dentro de ella, puesto que saca lo mejor de las personas y compromete con una misión. Da significado a la vida de quienes le siguen.

Natalia Bigeriego Huidobro

http://es.linkedin.com/pub/natalia-bigeriego-huidobro/25/962/984

Comments

  1. josemiguel

    Efectivamente.
    Un jefe con capacidad de liderazgo es un bien muy preciado.
    En primer lugar, no es fácil saber dirigir y no todo el que lo ejerce está ni mucho menos preparado para ello. Tan simple como esto. Todas esas actitudes prepotentes y dictatoriales en unos casos o débiles y dubitativas en otros, sólo son una expresión de ello. Por eso existe esa animadversión generalizada hacia la figura del “jefe”
    Un “jefe” tiene que ser como el director de una orquesta para que sus músicos representen una partitura de forma perfecta. El responsable de encajar todas las piezas de forma correcta para que un vehículo funcione., el que pida opinión a los que trabajan para/con él, el que escuche, el que motive, el que exija, el que premie, el que critique de forma constructiva, el que presione, el que sepa decir “no”, el que contagie seguridad, el…
    Eso es ser un jefe, eso es ser un líder.

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